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Descarbonización, huella de carbono y LCA

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Alcance 1, 2 y 3: qué son, diferencias y ejemplos

Alcance 1, 2 y 3: qué son, diferencias y ejemplos

Una guía para empresas sobre la clasificación de emisiones según el Protocolo de GEI
Foto de perfil de Luis Antazema
Luis Antazema
Ilustración que muestra las emisiones de Alcance 1 de las operaciones en las instalaciones, las emisiones de Alcance 2 de la energía adquirida y las emisiones de Alcance 3 a lo largo de la cadena de valor de la empresa.

Alcance 1, 2 y 3: ¿cuáles son las diferencias?

La principal diferencia entre las emisiones de Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3 es el nivel de control que ejerce la empresa sobre la fuente que las genera.

Las emisiones de Alcance 1 proceden de actividades realizadas directamente dentro del límite operativo de la organización. La empresa controla las instalaciones, vehículos o procesos de los cuales se originan las emisiones.

El Alcance 2 está relacionado con la energía adquirida y consumida por la empresa. Las emisiones se producen físicamente en las instalaciones del productor de energía, pero se atribuyen a la empresa que consume la electricidad, calefacción, vapor o refrigeración.

El Alcance 3 abarca las emisiones generadas por terceros pero que están conectadas con las actividades, compras o productos de la organización. La empresa no controla directamente la fuente, aunque puede influir en ella mediante decisiones de compra, diseño, logística o ventas.


Comparison infographic on Scope 1, 2 and 3, showing emission type, level of control and business examples for each category.

Consideremos una planta de fabricación de alimentos. El gas utilizado para los hornos entra dentro del Alcance 1. La electricidad adquirida para las líneas de producción y sistemas de almacenamiento en frío se clasifica como Alcance 2. Las emisiones asociadas con la producción de ingredientes, el envasado y el transporte realizado por proveedores logísticos externos pertenecen al Alcance 3.

Los tres Alcances no representan niveles crecientes de gravedad o importancia. Describen tres relaciones diferentes entre la empresa y la fuente de emisiones. Una fuente de Alcance 3 puede ser cuantitativamente mayor que una de Alcance 1, requiriendo al mismo tiempo diferentes herramientas y palancas de reducción.

La clasificación también debe mantener la coherencia a lo largo del tiempo. Si se subcontrata una actividad, por ejemplo, las emisiones relacionadas pueden pasar del Alcance 1 al Alcance 3 sin que se produzca una reducción real en toda la cadena de valor. Por lo tanto, los cambios en las emisiones deben interpretarse junto con los cambios en el límite organizativo de la empresa.

Una vez completado el inventario, la distinción entre las tres categorías respalda el desarrollo de estrategias de reducción para el Alcance 1, 2 y 3 que reflejen el nivel de control disponible. Las medidas aplicadas a las instalaciones propiedad de la empresa requieren palancas diferentes a las utilizadas para influir en los proveedores o en el diseño de los productos.

Alcance 1: emisiones directas controladas por la empresa

El Alcance 1 incluye las emisiones provenientes de fuentes que son propiedad o están controladas directamente por la organización. Por lo general, se trata de las emisiones sobre las que la empresa puede actuar de forma más inmediata mediante cambios en las instalaciones, los combustibles o los procesos operativos.

Una categoría es la combustión fija. Esto incluye los combustibles utilizados en calderas, hornos, generadores y otros equipos ubicados en las instalaciones de la empresa. Los datos de base proceden por lo general de facturas, contadores, registros de consumo o sistemas de gestión energética.

La combustión móvil cubre los vehículos de propiedad o controlados por la empresa. Los automóviles, camiones, furgonetas y equipos de la empresa utilizados en los centros de producción generan emisiones de Alcance 1 cuando la flota de la empresa consume combustible directamente.

El Alcance 1 también incluye las emisiones de proceso derivadas de transformaciones físicas o químicas que son independientes del uso energético de los combustibles. Su relevancia depende del sector y del tipo de proceso de producción.

Otra fuente frecuentemente subestimada son las emisiones fugitivas, que incluyen las fugas de refrigerante de los equipos de aire acondicionado y refrigeración. Esta categoría puede ser significativa en la industria alimentaria debido a las cámaras de almacenamiento en frío, unidades de refrigeración y sistemas utilizados para conservar los productos.

Ejemplos típicos de emisiones de Alcance 1 en una empresa de alimentación son el gas natural utilizado en hornos y calderas, el combustible consumido por la flota interna, las fugas de refrigerante y las emisiones generadas directamente por los procesos de producción.

Infographic showing Scope 1, 2 and 3 emission examples in a food company, including ovens, refrigerants, energy, ingredients and logistics.

La electricidad adquirida no se incluye en el Alcance 1, incluso cuando alimenta equipos ubicados dentro de la propia instalación de la empresa. Del mismo modo, el combustible consumido por un transportista externo no se clasifica como una emisión directa de la empresa contratante.

Por lo tanto, el límite depende del control de la fuente y no de la ubicación de la actividad. Un vehículo que opera todos los días dentro de un centro de producción puede entrar dentro del Alcance 3 cuando es gestionado y abastecido de combustible por un proveedor externo.

Alcance 2: emisiones asociadas a la energía adquirida

El Alcance 2 incluye las emisiones indirectas asociadas a la generación de energía adquirida y consumida por la organización.

La electricidad es la fuente más común, aunque el Alcance 2 también puede incluir el calor, vapor y refrigeración adquiridos. Las emisiones se generan en las instalaciones del productor de energía y se atribuyen al usuario final en función de la cantidad consumida.

Para muchas empresas, los datos de partida son relativamente accesibles porque proceden de facturas, contadores y portales de proveedores. La complejidad aumenta cuando la organización opera en varias instalaciones, gestiona múltiples contratos o necesita distinguir entre la energía adquirida y la de autogeneración.

La Guía de Alcance 2 del GHG Protocol define dos métodos de notificación: basado en la ubicación y basado en el mercado

El método basado en la ubicación utiliza el factor de emisión promedio de la red eléctrica en el área geográfica donde se realiza el consumo. Refleja, por tanto, las características generales de la red a la que está conectada la instalación.

El método basado en el mercado considera las características de la energía adquirida a través de contratos específicos e instrumentos contractuales reconocidos. Puede tener en cuenta, por ejemplo, los suministros respaldados por garantías de origen o acuerdos de compra de energía (PPA) vinculados a fuentes de energía específicas.

Los dos métodos pueden arrojar resultados diferentes incluso cuando el consumo es idéntico. Una instalación conectada a una red con alta intensidad de carbono declarará una cifra basada en la ubicación que refleje esa red. Su cifra basada en el mercado puede ser inferior si la empresa dispone de las pruebas contractuales adecuadas que demuestren la compra de electricidad con menores emisiones de carbono.

No basta con afirmar que la empresa utiliza electricidad renovable. La organización debe conservar las pruebas contractuales pertinentes y verificar que los instrumentos cumplen los criterios exigidos por la metodología. En los mercados donde se dispone de datos específicos del producto o del proveedor, el GHG Protocol exige generalmente que se notifiquen ambos resultados.

La autogeneración también requiere una clasificación correcta. La electricidad producida y consumida directamente por una instalación solar propiedad de la empresa no genera emisiones de Alcance 2 procedentes de la electricidad de red adquirida. No obstante, es necesario evaluar cualquier consumo externo adicional y las demás fuentes incluidas en el inventario.

Alcance 3: otras emisiones indirectas de la cadena de valor

El Alcance 3 incluye las emisiones indirectas que no entran en el Alcance 2 y que están relacionadas con la cadena de valor de la organización.

Las actividades de la cadena de suministro ascendente (upstream) ocurren antes de que los bienes y servicios lleguen a la empresa. Entre los ejemplos comunes se encuentran la producción de materias primas, las compras de envases, los bienes de equipo, el transporte subcontratado, los residuos operativos y los viajes de negocios.

Las actividades de la cadena de valor descendente (downstream) ocurren después de la venta e incluyen la distribución, el uso del producto, el tratamiento al final de la vida útil y las actividades realizadas por terceros en etapas posteriores de la cadena de valor.

In el sector alimentario, el Alcance 3 puede incluir la producción agrícola de ingredientes, la fabricación de envases, el transporte de mercancías, la logística externa de la cadena de frío, el tratamiento de residuos y el final de la vida útil de los envases.

La principal dificultad reside en la disponibilidad y la coherencia de los datos. Frecuentemente, la información está en manos de proveedores, operadores logísticos o clientes, y puede estar expresada en diferentes unidades de medida y niveles de detalle.

Cuando no se dispone de datos primarios, la empresa puede utilizar estimaciones basadas en las cantidades adquiridas, el gasto, las distancias recorridas o los promedios del sector. La metodología seleccionada debe documentarse y aplicarse de forma coherente para permitir comparaciones fiables.

En la guía de Metrikflow dedicada a las emisiones de Alcance 3 se puede encontrar una explicación más detallada de las actividades de suministro y distribución, las categorías del GHG Protocol y los métodos de recopilación de datos. La guía oficial del GHG Protocol para el Alcance 3 también aclara cómo se relacionan estas emisiones con las actividades de la cadena de valor. 

Cómo gestionar el Alcance 1, 2 y 3 con un software

Cuando los datos necesarios para clasificar y calcular las emisiones se gestionan mediante hojas de cálculo independientes, aumenta el riesgo de que se utilicen unidades incoherentes, factores de emisión desactualizados y múltiples versiones de una misma cifra. El proceso se vuelve más complejo en el caso de grupos con varias instalaciones, entidades jurídicas o responsables de datos.

Five-step infographic on managing Scope 1, 2 and 3 through source mapping, data collection, classification, validation and monitoring.

Un software dedicado debería permitir asociar cada punto de datos con la empresa e instalación correspondientes, el periodo de notificación, la fuente de emisión, el Alcance y la categoría. También debería conservar la unidad de medida, el factor de emisión, el documento de origen y la persona responsable de la recopilación o validación.

Esta información hace que el cálculo sea trazable y permite a la empresa reconstruir el proceso desde los datos de actividad originales hasta el resultado consolidado. La clasificación automatizada también reduce el riesgo de incluir una misma fuente en varias categorías o de excluirla del inventario.

Esta decisión puede formar parte de una evaluación más amplia de las plataformas de software ESG, distinguiendo los sistemas dedicados al cálculo de emisiones de las plataformas enfocadas principalmente en la elaboración de informes o en la recopilación de KPI.

¿Qué herramienta debería elegir una empresa alimentaria?

Para el cálculo automatizado de las emisiones de Alcance 1, 2 y 3 en una empresa alimentaria, Metrikflow es una solución idónea para centralizar los datos de múltiples instalaciones y clasificar las fuentes de emisión de acuerdo con el GHG Protocol. El software puede gestionar el consumo de energía, combustibles, refrigerantes, materias primas, ingredientes, envases, transporte e información sobre proveedores dentro del mismo inventario de GEI.

La elección de la herramienta debe reflejar la estructura organizativa de la empresa. En la industria alimentaria, entre las funcionalidades clave se encuentran la gestión de datos de múltiples instalaciones, la trazabilidad de los factores de emisión, el tratamiento de los gases refrigerantes y la capacidad de ampliar progresivamente los límites del Alcance 3.

El sistema debe distinguir los datos primarios de las estimaciones, conservar las pruebas acreditativas y permitir realizar comparaciones entre ejercicios de notificación, instalaciones y entidades jurídicas. Los flujos de trabajo estandarizados reducen el tiempo dedicado a la recopilación manual y facilitan la identificación de qué información está completa, pendiente o en espera de validación.

Para las empresas sujetas a verificaciones externas, disponer de un historial completo de cambios y documentación complementaria simplifica las tareas de auditoría. Esto resulta especialmente relevante cuando el cálculo se somete a verificación o se utiliza como parte de un proceso de certificación bajo la norma ISO 14064.

Un inventario de GEI estructurado también resulta de utilidad cuando una empresa decide fijar objetivos climáticos basados en la ciencia a través de SBTi, ya que proporciona el año base y permite supervisar por separado el rendimiento del Alcance 1, del Alcance 2 y del Alcance 3. 

El caso de estudio de Balocco

Un ejemplo práctico es el proyecto desarrollado con Balocco. La empresa utiliza Metrikflow para organizar el cálculo de sus emisiones de Alcance 1, 2 y 3, consolidar los datos a lo largo del tiempo y ampliar progresivamente los límites de sus emisiones indirectas. 

La gestión centralizada ha ayudado a mantener metodologías coherentes y a proporcionar las pruebas documentales necesarias para la verificación bajo la norma ISO 14064.

Este caso muestra por qué la selección de software en una empresa alimentaria debe partir de la estructura real de su inventario de GEI. El número de instalaciones, la cantidad de fuentes de emisión, la importancia de los refrigerantes, la complejidad de la cadena de suministro y el grado de implicación de los proveedores determinan qué funcionalidades son realmente necesarias.

El Alcance 1, el Alcance 2 y el Alcance 3 ofrecen un marco sólido para comprender las emisiones corporativas. Una clasificación correcta aclara qué fuentes están bajo el control directo de la organización, cuáles dependen de la energía adquirida y cuáles están conectadas con la cadena de valor.

Para crear un inventario que sirva de apoyo a la gestión empresarial, la clasificación debe ir acompañada de datos verificables, metodologías coherentes y responsabilidades claramente asignadas. El software resulta especialmente útil cuando el número de centros, entidades y fuentes de emisión hace que el proceso sea difícil de gestionar únicamente mediante herramientas manuales.

Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3 son las tres categorías utilizadas por el GHG Protocol para clasificar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a las actividades de una empresa. 

La distinción depende de la relación entre la organización y la fuente de las emisiones. El Alcance 1 abarca las emisiones generadas directamente por fuentes que son propiedad de la empresa o están controladas por ella. El Alcance 2 se refiere a las emisiones indirectas asociadas a la energía adquirida. El Alcance 3 incluye todas las demás emisiones indirectas generadas a lo largo de la cadena de valor ascendente y descendente de la empresa.

Esta clasificación constituye la base de la huella de carbono corporativa, ya que organiza las emisiones de GEI según su origen y el grado de control que ejerce la empresa.

Para una empresa, asignar cada fuente de emisión al Alcance correcto es esencial para comparar el rendimiento a lo largo del tiempo, evitar omisiones o duplicaciones y establecer responsabilidades claras para la recopilación y validación de datos.

Este artículo explica las diferencias entre el Alcance 1, el Alcance 2 y el Alcance 3, aclarando qué fuentes pertenecen a cada categoría y cómo deben clasificarse las emisiones. También utiliza el ejemplo de una empresa de alimentación para mostrar cómo pueden distinguirse en la práctica el consumo directo, la energía adquirida y las emisiones de la cadena de valor.

Alcance 1, 2 y 3: ¿cuáles son las diferencias?

La principal diferencia entre las emisiones de Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3 es el nivel de control que ejerce la empresa sobre la fuente que las genera.

Las emisiones de Alcance 1 proceden de actividades realizadas directamente dentro del límite operativo de la organización. La empresa controla las instalaciones, vehículos o procesos de los cuales se originan las emisiones.

El Alcance 2 está relacionado con la energía adquirida y consumida por la empresa. Las emisiones se producen físicamente en las instalaciones del productor de energía, pero se atribuyen a la empresa que consume la electricidad, calefacción, vapor o refrigeración.

El Alcance 3 abarca las emisiones generadas por terceros pero que están conectadas con las actividades, compras o productos de la organización. La empresa no controla directamente la fuente, aunque puede influir en ella mediante decisiones de compra, diseño, logística o ventas.


Comparison infographic on Scope 1, 2 and 3, showing emission type, level of control and business examples for each category.

Consideremos una planta de fabricación de alimentos. El gas utilizado para los hornos entra dentro del Alcance 1. La electricidad adquirida para las líneas de producción y sistemas de almacenamiento en frío se clasifica como Alcance 2. Las emisiones asociadas con la producción de ingredientes, el envasado y el transporte realizado por proveedores logísticos externos pertenecen al Alcance 3.

Los tres Alcances no representan niveles crecientes de gravedad o importancia. Describen tres relaciones diferentes entre la empresa y la fuente de emisiones. Una fuente de Alcance 3 puede ser cuantitativamente mayor que una de Alcance 1, requiriendo al mismo tiempo diferentes herramientas y palancas de reducción.

La clasificación también debe mantener la coherencia a lo largo del tiempo. Si se subcontrata una actividad, por ejemplo, las emisiones relacionadas pueden pasar del Alcance 1 al Alcance 3 sin que se produzca una reducción real en toda la cadena de valor. Por lo tanto, los cambios en las emisiones deben interpretarse junto con los cambios en el límite organizativo de la empresa.

Una vez completado el inventario, la distinción entre las tres categorías respalda el desarrollo de estrategias de reducción para el Alcance 1, 2 y 3 que reflejen el nivel de control disponible. Las medidas aplicadas a las instalaciones propiedad de la empresa requieren palancas diferentes a las utilizadas para influir en los proveedores o en el diseño de los productos.

Alcance 1: emisiones directas controladas por la empresa

El Alcance 1 incluye las emisiones provenientes de fuentes que son propiedad o están controladas directamente por la organización. Por lo general, se trata de las emisiones sobre las que la empresa puede actuar de forma más inmediata mediante cambios en las instalaciones, los combustibles o los procesos operativos.

Una categoría es la combustión fija. Esto incluye los combustibles utilizados en calderas, hornos, generadores y otros equipos ubicados en las instalaciones de la empresa. Los datos de base proceden por lo general de facturas, contadores, registros de consumo o sistemas de gestión energética.

La combustión móvil cubre los vehículos de propiedad o controlados por la empresa. Los automóviles, camiones, furgonetas y equipos de la empresa utilizados en los centros de producción generan emisiones de Alcance 1 cuando la flota de la empresa consume combustible directamente.

El Alcance 1 también incluye las emisiones de proceso derivadas de transformaciones físicas o químicas que son independientes del uso energético de los combustibles. Su relevancia depende del sector y del tipo de proceso de producción.

Otra fuente frecuentemente subestimada son las emisiones fugitivas, que incluyen las fugas de refrigerante de los equipos de aire acondicionado y refrigeración. Esta categoría puede ser significativa en la industria alimentaria debido a las cámaras de almacenamiento en frío, unidades de refrigeración y sistemas utilizados para conservar los productos.

Ejemplos típicos de emisiones de Alcance 1 en una empresa de alimentación son el gas natural utilizado en hornos y calderas, el combustible consumido por la flota interna, las fugas de refrigerante y las emisiones generadas directamente por los procesos de producción.

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La electricidad adquirida no se incluye en el Alcance 1, incluso cuando alimenta equipos ubicados dentro de la propia instalación de la empresa. Del mismo modo, el combustible consumido por un transportista externo no se clasifica como una emisión directa de la empresa contratante.

Por lo tanto, el límite depende del control de la fuente y no de la ubicación de la actividad. Un vehículo que opera todos los días dentro de un centro de producción puede entrar dentro del Alcance 3 cuando es gestionado y abastecido de combustible por un proveedor externo.

Alcance 2: emisiones asociadas a la energía adquirida

El Alcance 2 incluye las emisiones indirectas asociadas a la generación de energía adquirida y consumida por la organización.

La electricidad es la fuente más común, aunque el Alcance 2 también puede incluir el calor, vapor y refrigeración adquiridos. Las emisiones se generan en las instalaciones del productor de energía y se atribuyen al usuario final en función de la cantidad consumida.

Para muchas empresas, los datos de partida son relativamente accesibles porque proceden de facturas, contadores y portales de proveedores. La complejidad aumenta cuando la organización opera en varias instalaciones, gestiona múltiples contratos o necesita distinguir entre la energía adquirida y la de autogeneración.

La Guía de Alcance 2 del GHG Protocol define dos métodos de notificación: basado en la ubicación y basado en el mercado

El método basado en la ubicación utiliza el factor de emisión promedio de la red eléctrica en el área geográfica donde se realiza el consumo. Refleja, por tanto, las características generales de la red a la que está conectada la instalación.

El método basado en el mercado considera las características de la energía adquirida a través de contratos específicos e instrumentos contractuales reconocidos. Puede tener en cuenta, por ejemplo, los suministros respaldados por garantías de origen o acuerdos de compra de energía (PPA) vinculados a fuentes de energía específicas.

Los dos métodos pueden arrojar resultados diferentes incluso cuando el consumo es idéntico. Una instalación conectada a una red con alta intensidad de carbono declarará una cifra basada en la ubicación que refleje esa red. Su cifra basada en el mercado puede ser inferior si la empresa dispone de las pruebas contractuales adecuadas que demuestren la compra de electricidad con menores emisiones de carbono.

No basta con afirmar que la empresa utiliza electricidad renovable. La organización debe conservar las pruebas contractuales pertinentes y verificar que los instrumentos cumplen los criterios exigidos por la metodología. En los mercados donde se dispone de datos específicos del producto o del proveedor, el GHG Protocol exige generalmente que se notifiquen ambos resultados.

La autogeneración también requiere una clasificación correcta. La electricidad producida y consumida directamente por una instalación solar propiedad de la empresa no genera emisiones de Alcance 2 procedentes de la electricidad de red adquirida. No obstante, es necesario evaluar cualquier consumo externo adicional y las demás fuentes incluidas en el inventario.

Alcance 3: otras emisiones indirectas de la cadena de valor

El Alcance 3 incluye las emisiones indirectas que no entran en el Alcance 2 y que están relacionadas con la cadena de valor de la organización.

Las actividades de la cadena de suministro ascendente (upstream) ocurren antes de que los bienes y servicios lleguen a la empresa. Entre los ejemplos comunes se encuentran la producción de materias primas, las compras de envases, los bienes de equipo, el transporte subcontratado, los residuos operativos y los viajes de negocios.

Las actividades de la cadena de valor descendente (downstream) ocurren después de la venta e incluyen la distribución, el uso del producto, el tratamiento al final de la vida útil y las actividades realizadas por terceros en etapas posteriores de la cadena de valor.

In el sector alimentario, el Alcance 3 puede incluir la producción agrícola de ingredientes, la fabricación de envases, el transporte de mercancías, la logística externa de la cadena de frío, el tratamiento de residuos y el final de la vida útil de los envases.

La principal dificultad reside en la disponibilidad y la coherencia de los datos. Frecuentemente, la información está en manos de proveedores, operadores logísticos o clientes, y puede estar expresada en diferentes unidades de medida y niveles de detalle.

Cuando no se dispone de datos primarios, la empresa puede utilizar estimaciones basadas en las cantidades adquiridas, el gasto, las distancias recorridas o los promedios del sector. La metodología seleccionada debe documentarse y aplicarse de forma coherente para permitir comparaciones fiables.

En la guía de Metrikflow dedicada a las emisiones de Alcance 3 se puede encontrar una explicación más detallada de las actividades de suministro y distribución, las categorías del GHG Protocol y los métodos de recopilación de datos. La guía oficial del GHG Protocol para el Alcance 3 también aclara cómo se relacionan estas emisiones con las actividades de la cadena de valor. 

Cómo gestionar el Alcance 1, 2 y 3 con un software

Cuando los datos necesarios para clasificar y calcular las emisiones se gestionan mediante hojas de cálculo independientes, aumenta el riesgo de que se utilicen unidades incoherentes, factores de emisión desactualizados y múltiples versiones de una misma cifra. El proceso se vuelve más complejo en el caso de grupos con varias instalaciones, entidades jurídicas o responsables de datos.

Five-step infographic on managing Scope 1, 2 and 3 through source mapping, data collection, classification, validation and monitoring.

Un software dedicado debería permitir asociar cada punto de datos con la empresa e instalación correspondientes, el periodo de notificación, la fuente de emisión, el Alcance y la categoría. También debería conservar la unidad de medida, el factor de emisión, el documento de origen y la persona responsable de la recopilación o validación.

Esta información hace que el cálculo sea trazable y permite a la empresa reconstruir el proceso desde los datos de actividad originales hasta el resultado consolidado. La clasificación automatizada también reduce el riesgo de incluir una misma fuente en varias categorías o de excluirla del inventario.

Esta decisión puede formar parte de una evaluación más amplia de las plataformas de software ESG, distinguiendo los sistemas dedicados al cálculo de emisiones de las plataformas enfocadas principalmente en la elaboración de informes o en la recopilación de KPI.

¿Qué herramienta debería elegir una empresa alimentaria?

Para el cálculo automatizado de las emisiones de Alcance 1, 2 y 3 en una empresa alimentaria, Metrikflow es una solución idónea para centralizar los datos de múltiples instalaciones y clasificar las fuentes de emisión de acuerdo con el GHG Protocol. El software puede gestionar el consumo de energía, combustibles, refrigerantes, materias primas, ingredientes, envases, transporte e información sobre proveedores dentro del mismo inventario de GEI.

La elección de la herramienta debe reflejar la estructura organizativa de la empresa. En la industria alimentaria, entre las funcionalidades clave se encuentran la gestión de datos de múltiples instalaciones, la trazabilidad de los factores de emisión, el tratamiento de los gases refrigerantes y la capacidad de ampliar progresivamente los límites del Alcance 3.

El sistema debe distinguir los datos primarios de las estimaciones, conservar las pruebas acreditativas y permitir realizar comparaciones entre ejercicios de notificación, instalaciones y entidades jurídicas. Los flujos de trabajo estandarizados reducen el tiempo dedicado a la recopilación manual y facilitan la identificación de qué información está completa, pendiente o en espera de validación.

Para las empresas sujetas a verificaciones externas, disponer de un historial completo de cambios y documentación complementaria simplifica las tareas de auditoría. Esto resulta especialmente relevante cuando el cálculo se somete a verificación o se utiliza como parte de un proceso de certificación bajo la norma ISO 14064.

Un inventario de GEI estructurado también resulta de utilidad cuando una empresa decide fijar objetivos climáticos basados en la ciencia a través de SBTi, ya que proporciona el año base y permite supervisar por separado el rendimiento del Alcance 1, del Alcance 2 y del Alcance 3. 

El caso de estudio de Balocco

Un ejemplo práctico es el proyecto desarrollado con Balocco. La empresa utiliza Metrikflow para organizar el cálculo de sus emisiones de Alcance 1, 2 y 3, consolidar los datos a lo largo del tiempo y ampliar progresivamente los límites de sus emisiones indirectas. 

La gestión centralizada ha ayudado a mantener metodologías coherentes y a proporcionar las pruebas documentales necesarias para la verificación bajo la norma ISO 14064.

Este caso muestra por qué la selección de software en una empresa alimentaria debe partir de la estructura real de su inventario de GEI. El número de instalaciones, la cantidad de fuentes de emisión, la importancia de los refrigerantes, la complejidad de la cadena de suministro y el grado de implicación de los proveedores determinan qué funcionalidades son realmente necesarias.

El Alcance 1, el Alcance 2 y el Alcance 3 ofrecen un marco sólido para comprender las emisiones corporativas. Una clasificación correcta aclara qué fuentes están bajo el control directo de la organización, cuáles dependen de la energía adquirida y cuáles están conectadas con la cadena de valor.

Para crear un inventario que sirva de apoyo a la gestión empresarial, la clasificación debe ir acompañada de datos verificables, metodologías coherentes y responsabilidades claramente asignadas. El software resulta especialmente útil cuando el número de centros, entidades y fuentes de emisión hace que el proceso sea difícil de gestionar únicamente mediante herramientas manuales.

COLABORADOR

Foto de perfil de Luis Antazema
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Luis Antazema

Analista de Sostenibilidad

Con formación como Ingeniero Químico y un enfoque en el sector energético, Luis aplica un riguroso enfoque técnico y analítico a la descarbonización y la medición de emisiones. Nacido en Bolivia y desarrollado profesionalmente entre Estados Unidos y Europa, contribuye al diseño e implementación de metodologías de Huella de Carbono y Análisis de Ciclo de Vida (ACV), ayudando a las organizaciones a cuantificar con precisión las emisiones al tiempo que identifica oportunidades para optimizar procesos, mejorar la eficiencia de los recursos y reducir los costes operativos. Luis aborda la sostenibilidad no sólo como un ejercicio de cumplimiento normativo, sino como un motor de valor empresarial medible, vinculando el desempeño ambiental con los retornos económicos, la reducción de riesgos y la competitividad a largo plazo. Trabaja para que la sostenibilidad sea práctica, basada en datos y financieramente significativa para las organizaciones y sus partes interesadas. Temas clave: Descarbonización, Huella de Carbono Corporativa, Análisis de Ciclo de Vida (ACV), Contabilidad de Alcance 1-2-3, GHG Protocol, Huella de Carbono de Producto (HCP).

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